Índice IESE: ¿#SmartCities in motion?

Por cuarto año consecutivo se ha publicado el Indice IESE cities in motion (ICIM), donde se propone la serie de pasos a seguir a la hora de evaluar las ciudades. El índice, publicado por el IESE Business Schook, ha tenido  en cuenta diez dimensiones clave: el capital humano, la cohesión social, la economía, la gestión pública, la gobernanza, el medioambiente, la movilidad y el transporte, la planificación urbana, la proyección internacional y la tecnología.

Como en ediciones anteriores, han intentado ofrecer un índice objetivo, amplio, de gran cobertura y guiado por criterios de relevancia conceptual y rigor estadístico. La edición del ICIM 2017 incluye 180 ciudades —73 de ellas, capitales—, que representan a un total de 80 países. El número de ciudades analizadas es lo que convierte a este informe en uno de los más completos a nivel mundial. Eje de posteriores estudios sobre la vida en las ciudades y las necesidades de éstas para la mejora en la gestión.

Hoy más que nunca, las ciudades necesitan desarrollar un proceso de planificación estratégica, puesto que sólo así podrán plantearse nuevas vías de innovación -esenciales para un futuro, ya casi presente, en el que la gestión ciudadana ha de cambiar los parámetros habituales de control-, priorizando los aspectos más importantes para alcanzar planes de acción sostenible. Para ello, los responsables políticos y económicos, junto a la ciudadanía en general, deberán fijarse en los distintos rankings establecidos a nivel local y global para saber hacia donde avanzar, incrementando  y mejorando las capacidades deseadas: smartcities.

Para calcular el ranking de ciudades, los editores del informe se han basado en un modelo de agregación ponderada de indicadores parciales. El índice sintético ICIM permite, a través de una metodología de cálculo objetiva, confeccionar un ranking de ciudades teniendo en cuenta los aspectos antes mencionados. Las diez dimensiones analizadas ofrecen, de esta manera, una visión amplia e integradora de lo que representa una ciudad, a la vez que permiten entender mejor su composición y evolución a lo largo del tiempo, y la toma de decisiones sobre su futuro.

Para ejecutar los planes estratégicos, es necesario reconocer que las ciudades no pueden hacerlo todo solas. La transformación de una ciudad no es una tarea individual, sino colectiva, por lo que la colaboración resulta imprescindible. En este sentido, y a la hora de elaborar una meta, las ciudades se basarán en una planificación estratégica participativa, colectiva y sobretodo flexible, en las que los Datos Abiertos juegan un papel esencial, dado que permiten tomar decisiones y planificar sobre el conocimiento “real” que ofrecen la información.

Por este motivo, a la hora de realizar y evaluar estos rankings hay que tener en cuenta aspectos como los siguientes:

  • Las ciudades necesitan definir su identidad y establecer un plan estratégico.
  • El primer paso es un buen diagnóstico.
  • El benchmark debe de ser inicio del cambio.
  • Se debe de contar con una visión de conjunto.
  • El ICIM no es un concurso de belleza, es más importante el análisis que se puede derivar del mismo.
  • La colaboración debería ser el punto principal.
  • Hay muchas ciudades buenas, pero la ciudad perfecta no existe.
  • Los cambios son lentos para la mayoría de las ciudades: la planificación urbana conlleva periodos largos de tiempo.

Este índice, como se puede observar, va muy de la mano con la importancia del uso de los Datos Abiertos en la gestión y planificación urbanas. Ambos elementos se basan, no sólo en la mejora de las capacidades de las propias ciudades de mejorar y evolucionar, sino en el aumento del nivel de vida de sus habitantes. Mientras el primer indicador (el índice ICIM) se basa en los distintos factores elegidos para tener en cuenta en una ciudad, el análisis de Datos Abiertos se centra en la información que los propios ciudadanos, las empresas y la Administración generan, lo que permite extraer una valiosa información que analice tanto la calidad de las ciudades como los futuros pasos a seguir a la hora de diseñar los planes de actuación necesarios para su mejora.

En este sentido, nos remitimos al último estudio presentado por el European Data PortalAnalytical Report 6: Open Data in Cities– en el que se  indica la importancia de las ciudades como principales “editores” de Datos Abiertos, un elemento que avanza en paralelo con el hecho de que cada vez más ciudades reconocen la necesidad de hacer públicos los datos que en ellas se generan, dado que la información sobre turismo, transportes, medio ambiente, movilidad, vivienda… es imprescindible para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, generadores de datos y de información y, necesariamente, consumidores de la misma.

Los propios gestores de la Unión Europea reconocen la necesidad de establecer políticas comunes para la apertura de datos, lo que permitirá que todos se puedan beneficiar de ellos.

El informe del European Data Portal pone la atención en las ciudades pequeñas y medianas, indicando que éstas tienen un papel muy importante a la hora de establecer procesos de desarrollo urbano. No sólo las grandes, como Nueva York, París, Londres, Los Ángeles o Barcelona -por citar algunas de las ciudades que se incluyen en el índice del IESE- se han de considerar a la hora de analizar el nivel de vida urbano, también las pequeñas necesitan madurar y mejorar sus procesos de apertura de datos, para elaborar planes de desarrollo acordes a sus necesidades.

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