Las directrices del World Bank sobre “Datos Abiertos y Desarrollo Sostenible” un año después

Mayor crecimiento económico, creación de empleo, mejora de la eficacia y la eficiencia de los servicios públicos, incremento de la transparencia y efectividad de los servicios al ciudadano, así como mejor información para éstos, son algunos de los beneficios que los datos abiertos pueden aportar a la sociedad.

Así lo dicta, al menos, el informe sobre Datos Abiertos y Desarrollo editado por el Banco Mundial el año pasado, en el que se analiza la necesidad de contar con políticas de apertura de datos para estimular el crecimiento económico y equilibrar la desigualdad entre países.

El informe, titulado Open Data for Sustainable Development, hace hincapié en la necesidad de que se produzca un cambio de paradigma, identificando el modo en el que la cadena de valor de los datos debe mejorar. Así, se habla de la necesidad de promover la innovación, de identificar las naciones ricas en datos y pobres en datos, y de promover el liderazgo que nos conduzca a la verdadera revolución de los datos.

La clave, indican los editores del informe, es alentar al sector privado sobre la necesidad de usar datos abiertos y establecer la adecuada asociación entre proveedores de datos y usuarios de datos –llamados “demand-driven” (impulsadores  de la demanda)- para acercarse a la verdadera esencia y necesidad de datos por parte de empresas y sociedad. A partir del momento en que estos elementos queden definidos, tanto para el sector privado como para el público, la apertura de datos empezará a ofrecer beneficios económicos.

El estudio, publicado por Banco Mundial el pasado septiembre , concluye aportando una serie de ideas políticas y de soluciones técnicas que ayudarán a que el establecimiento de datos abiertos sirva para conseguir los beneficios arriba citados.

Las principales recomendaciones del análisis pasan por la creación de un marco legal adecuado para el uso de datos abiertos, la puesta en marcha de canales que permitan acceder a los datos abiertos de manera gratuita, la publicación –por parte de las autoridades políticas- de los inventarios de datos que se vayan creando, la creación de canales de retroalimentación de información entre gobiernos, empresas y usuarios de datos; la priorización de los datos solicitados por los usuarios, el establecimiento de estándares de calidad para la publicación de los datos, la verdadera accesibilidad de los mismos, la protección real y efectiva de los datos privados, y la oferta de auténtica información sobre los datos.

Un año después de su publicación, algo se ha conseguido. Se ha avanzado y los países ya son conscientes de la necesidad de datos abiertos para el crecimiento. Pero aún queda mucho por hacer.

 

Descargar el informe completo aquí

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